Helechos, cícadas, ginkgo y colas de caballo son fósiles vivientes: existían mucho antes que los dinosaurios y siguen hoy entre nosotros.
Son plantas que apenas han cambiado en cientos de millones de años. Su resistencia es la que las ha traído hasta aquí, y esa misma dureza hace que algunas sean plantas de jardín estupendas, casi indestructibles.

Qué es un fósil viviente
Llamamos «fósiles vivientes» a plantas que existían hace cientos de millones de años y que han llegado hasta hoy prácticamente sin cambios. Vivían mucho antes que los dinosaurios, sobrevivieron a las grandes extinciones y siguen aquí. Su historia es una lección de resistencia: algo tan bien resuelto que la evolución apenas lo tocó.
Las grandes supervivientes
Entre las más asombrosas están los helechos, que dominaron el planeta antes de que existieran las flores y formaron los bosques de los que salió el carbón. Los equisetos o colas de caballo, cuyos antepasados alcanzaban varios metros de altura. Las cícadas, con aspecto de palmera, que convivieron con los dinosaurios y aún hoy pueblan jardines. Y el ginkgo biloba, un árbol tan antiguo que es el único superviviente de toda su familia y sobrevivió incluso a la bomba de Hiroshima.
Cuáles puedes tener en casa
Lo mejor es que varias de estas plantas prehistóricas son estupendas para el jardín, precisamente por su dureza:
- Helechos: perfectos para rincones de sombra y humedad donde poco más crece.
- Ginkgo: un árbol precioso, resistente a la contaminación y de un amarillo espectacular en otoño.
- Cícadas: muy decorativas, de aire tropical y bajísimo mantenimiento.
- Equisetos: vistosos junto al agua o en maceta, aunque conviene contenerlos porque se extienden.
Tener una de estas plantas es, en cierto modo, tener un pedazo de historia natural viva en el jardín.